Pues eso que me he circuncidado, quitado el chubasquero, cortado la vitola.. a los 37 tacos, ya ves tú (como diría Sabina)... manda cojones. esto debería ser obligatorio tratarlo en la niñez, cómo máximo a los 11 o 12 años cuando aún o andas por la calle como un berraco.
Hablando con el Urólogo, le comenté que tengo otros dos amigos de la quinta que también han pasado por el tema hace poco y dijo que a principios de los ochenta se formó un seguimiento "Pro - Prepucio" que motivó la retirada del uso de la circuncisión sistemática, salvo para casos graves, por lo que todos los nacidos en la franja de finales de los 70, con posibilidades de desarrollar una fimosis o con un grado leve de esta, nos ha tocado vivir con ella a no ser que alguien de la familia ya lo hubiera sufrido o tu madre insistiera mogollón.. Mamá te quiero!
En mi caso mi grado siempre ha sido leve, sólo tenía pequeñas molestias en erección ya que sólo tenía que forzar un poco la piel del prepucio para descubrir el glande por completo y en pleno apogeo notaba que el frenillo hacía su función la mar de bien, haciendo honor a su nombre y regalándome una tirantez poco placentera.
Esto no me ha impedido mantener relaciones, tengo dos hijos, (o eso dice mi mujer :) y he sido feliz con mi cacharro por todos estos años hasta que ... de dos años a esta parte, he notado que esa piel del prepucio no era tan elástica como antes y que al mantener relaciones, se estiraba demasiado, por lo que provocaba heridas que tardaban en curar de tres a siete días, con la consecuente inflamación, el dolor al orinar, molestias al andar... y ni pensar de tener relaciones en ese tiempo ya que ni siquiera podía descubrir el glande ni un poco y al intentarlo la piel se volvía a estirar y vuelta la burra al trigo.
Con este panorama, ya pienso en que debo ir al Urólogo a que me diga lo que ya sé..:
".. la única solución es la circuncisión"
(y sin haberlo deseado me ha salido un pareado).
Pero con el ritmo de vida que llevamos, el acojone subconsciente de la operación y posteriores, lo fui dejando.
Para el tema de las relaciones al final te buscas la vida y a partir de ese momento empezamos a usar más los preservativos y lubricante, adiós al "aquí te pillo.." y al disfrute de las relaciones, ya que estaba más pendiente en no hacerme daño que en otra cosa, por lo que sin notarlo se han ido espaciando las quedadas románticas en el tiempo hasta volverse esporádicas. Tampoco es que antes fuera aquello Sodoma y Gomorra, pero cuando apetecía y se podía pues a dar amor, pero ahora.... leches!
En fin... como los hombres somos asín, hasta que no ves las orejas al lobo, no te lo tomas en serio y después de una noche de desenfreno, volvieron las heridas y tras pasar unos días malos, malos, vi que aquello no bajaba a causa de la hinchazón y no podía descubrir el glande, pasaron los días y al ducharme eso olía bastante mal (llevaba casi diez días sin lavarlo en condiciones). Apretando dientes conseguí que bajara y pude limpiarlo, volviendo a la normalidad pocos días después. Tras esta esperiencia me asuste pensando en los problemas que me podría haber traído el asunto y que visto lo visto todo indicaba que más bien esto iba a ir a peor. Me armé de valor y pedí cita con el Urólogo para empezar el año de buena manera.
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